Séptimo día. Nada volverá a ser como fue…

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Me alistaba para ver por fin el esperado show cuya noticia estuvo en los noticieros  en boca de todos — ese del que hace mucho vienen anunciando —  “SodaCirque, Séptimo día”.

Compré la entrada en diciembre o ya no recuerdo muy bien, hice de todo para obtenerla, ya que eran bastante caras.

Nunca me atreví a ver ningún vídeo de los que circulaban por la web del show que comenzó ya hace bastante tiempo en Argentina, y  solo recibí las criticas u opiniones de diversos  amigos fanáticos de Soda Stero, pero en realidad quería percibir el show con mis propios ojos.

Escuché y leí a muchos conocidos músicos y cercanos de la banda sus razones por las cuales nos les caía bien esta idea de mezclar el circo con la música. Algunos indicaban que era algo muy raro, y otros tajantemente no les gustaba para nada esta idea.

Muy bien,  esta es mi visión, que con propiedad la escribiré considerándome una seguidora de la carrera de Soda  Stereo  y la de  Gustavo Cerati. Puedo sentirme segura de emitir estos comentarios  y parte de lo que sentí en este espectáculo.

 

Un señuelo.

El show de SodaCirque es muy difícil poderlo describir, hay profesionales que llevan hace mucho tiempo trabajando en estas acrobacias y son parte de grandes obras del circo.

Es muy difícil que ellos hayan podido trabajar sin lugar a duda en cada tema de la banda e interpretarla con estas maniobras físicas que algunas están bastante espectaculares, no dudo que fue una labor muy complicada.

El espectador fanático de la banda asiste al show para encontrar un reencuentro más con esa magia, buscando esa nostalgia y algo nuevo que te pueda ofrecer esta nueva apuesta.

Yo no la encontré… Lamento defraudar con esta percepción a ciertas personas que sí lo han disfrutado. La verdad que no tengo nada en contra que decir con esos fabulosos acróbatas, con la apuesta, que de verdad se lucen con algunas interpretaciones muy buenas, pero no encontré esa magia de la cual quería tal vez obtener.

Hubiese deseado volver al pasado y cantar a todo pulmón con los fabulosos arreglos de los que yo sí, debo admitir que estuvieron geniales — escuchar los temas en el show, esas pistas recuperadas, la voz de Gustavo tan limpia, y la renovación de algunos temas como primavera cero me volaron la cabeza…

 

Esto lo digo desde mi humilde opinión, tal vez desde mi crítica como fans, pero esto sólo fue un señuelo, un gancho perfecto para que la gente asista en masa creyendo en la idea de la perfección de estos eventos que te ciegan por completo,; pero  no alimentará esa nostalgia que llevas dentro desde que Gustavo se marchó de esta órbita, y  aún lo extrañamos.

Puntos altos.

 

Luna Roja:

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Espectacular lo que hace la acróbata al medio de esta cúpula, girando  solo  desde su pelo, una técnica muy única y la atmósfera con la cual ella cubre ese espacio.

 

En remolinos:

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El recuerdo de la flor de Buenos Aires y la acróbata haciendo piruetas en algo muy delgado es algo muy hermoso verla con esa delicadeza y sutileza de los movimientos.

 

Hombre al agua:

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Preciosa transparencia se puede observar una caja de vidrio, un hombre  bajo el agua, una ilusión, la Jacskon azul de Gustavo, era como el vídeo clip perfecto para esta canción.

 

Té para tres:

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Aquí  la intención de hacerte participe del show —yo  verdaderamente lo agradezco, —ya que con esa forma pude imaginar que sí, estaba cantando con la banda en frente y recordar a Gustavo tantas veces cantar este tema con un profundo sentimiento.

 

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Han trabajado duro en un show que están recorriendo varios países, y se agradece la idea de que el   Cirque du Soleil haya pensado en una de las bandas más importantes que ha tenido Latinoamérica. Es precioso no diré lo contrario, pero no llena ese vacío.

Escuchaba los temas y me daban ganas de viajar en el tiempo y volver a sentirlos como esa poderosa banda, esa guitarra con los acordes de Gus, ese sonido dentro de ti cuando retumbaba el poderoso estruendo de sus instrumentos; justamente ese trabajo de joyería de rescatar lo que estaba en el pasado de esas pistas y  esos arreglos, claramente son mi mayor alegría que pudieron dejarnos en el espectáculo!

Gracias Totales

 

Escuela de Rock “Pequeños tocando Rock Argentino”.

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Esta genialidad es de aplaudir, hubo un día que encontré un vídeo estupendo, abrí el facebook y  vi a estos niños tocando música en clases y siendo dirigidos por un profesor. Fue cuando uno dice wow, gracias mundo facebook por no ser tan basura aveces.

Puntualmente el pasado 23 de octubre,me encontré con un vídeo que rondaba por ahí; luego verifique que esta banda de escolares era dirigida por un compatriota chileno tocando con sus alumnos en el día del cumpleaños de Charly Garcia.

¿Le hizo recordar a la  película Escuela de Rock? Es lo más probable, su nombre es Patricio Rebolledo y es profesor de música de la escuela de Purranque.

Todos quisiéramos haber tenido clases de esta forma, y de paso rendir homenaje a los grandes de al otro lado de la cordillera como Charly Garcia, Andres Calamaro, Soda Stereo, Gustavo Cerati y Los Auténticos Decadentes .

Un aplauso y a difundir!!!

A rapear que se acaba el mundo.

Fotógrafa: Sol Schiller. http://3.bp.blogspot.com/-ui3hyCx10jA/VGy0IbcE7rI/AAAAAAAACZU/2atVR-Uz_hA/s1600/NI%C3%91AS-CALIDAS-13-3.jpg
Fotógrafa: Sol Schiller.

En “El juego de la luna”, primer track de “Colectivo vacío”, Sara Hebe dice: ”Siempre me acuerdo del pueblo, me fui para que me escuchen más y para escuchar desde otro lado, otras formas de hablar”. Al hip hop se lo denomina género urbano y ella bien sabía de esa injusta etiqueta (¿no se puede hacer hip hop fuera de la ciudad?) cuando dejó Trelew, su ciudad natal para venirse a la capital. Ella ya hacía arte en su lugar que no es precisamente una metrópoli, aunque en la misma letra reconoce que la ventaja de moverse de ciudad no sólo contrajo posibilidades de progreso sino también la posibilidad de alcanzar más oídos y de aprender de las diferentes perspectivas. Porque Sara Hebe tiene mucho para decir.

En la obra teatral de Carlos Gorostiza “¿A qué jugamos?”, los personajes juegan al fin del mundo, la consigna es: qué diría y haría cada uno si el fin del mundo estuviera a punto de ocurrir. Sara Hebe no deja tema sin tocar en “Colectivo vacío” y dice lo que piensa sin pelos en la lengua, con abundante coherencia y ritmo. Sara lo dice todo, no se guarda nada, opina con la misma libertad y conciencia del desempleo, la corrupción en las instituciones, la lucha del feminismo, la discriminación, los dramas de la juventud, los problemas del sistema en que vivimos. Muchas de las frases del álbum quedan grabadas en la memoria con su/s significado/s adosados. El caudal de rimas con contenido hace pensar que Sara las está regalando al público para que se las apropien, las escriban en los muros, los reales y los de Facebook. Algunos artistas se contentan con meter una melodía atractiva, o menos, en una canción. Sara Hebe, y Ramiro Jota en las bases, tienen una producción tan inspirada que pueden darse el lujo que otros rappers no. La asociación es beneficiosa para ambos, la química es instantánea y el resultado, muy fresco. Sara rapea como si fuera el fin del mundo: lo dice todo y gasta una cantidad de melodías y rimas de un nivel tan superlativo que uno piensa, ¿acaso será su último disco? ¿Acaso se viene el fin del mundo y no nos enteramos?

Escuchar “Colectivo vacío” de Sara Hebe y Ramiro Jota hoy, es escuchar una obra en el momento justo. Porque es una obra que describe la actualidad y además significa ser contemporáneo del pico máximo de creatividad de un artista.

El álbum es un viaje en colectivo pero de los buenos, de esos que te subís y te alegrás porque no hay mucha gente, entonces te ponés los auriculares y disfrutás del viaje. En las canciones hay buenas rimas y compromiso (porque para qué incursionar en un género cuyo fuerte es la letra si no vas a decir nada significativo, ¿no?), pero también humor, festividad, el coqueteo con otros ritmos como el punk y la cumbia. Un viaje, eso.

¿Cuántos artistas de hip hop pueden crear rimas de calidad, y a la vez ser profundos con su palabra? El compromiso no está sólo en un tema, como para simular conciencia social. Sara Hebe mantiene a lo largo de los 16 tracks del álbum un compromiso auténtico. La empatía con el oyente es total, e incluso se dan el gusto de referencias pop que tocan el nervio del argentino medio, como la película “Esperando la carroza” (“Cacho”) o una canción de Charly García (“Los golpes”)

Sara Hebe es sin duda una de las mujeres más importantes no sólo de la incipiente escena del hip hop local, sino también de la escena musical argentina en general de este siglo XXI, un siglo en el que la mujer está teniendo más influencia y preponderancia que nunca. Sara quiere dar vuelta el resultado, quiere que los que están abajo puedan estar arriba y pasarla bien, ya sean los de la ciudad o los de fuera de ella, al menos por un rato.

Tracks destacados: “Pucha”, “El pedido”, “Ho” y “Kevin”.

El disco puede conseguirse en https://sarahebejota.bandcamp.com/releases

Por Cristian G. Rueda.